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CUERPO, IMAGEN Y LENGUAJE: Sus anudamientos
Boletín #16

ANUDAMIENTOS DE LA IMAGEN, EL CUERPO Y EL LENGUAJE DURANTE LA ADOLESCENCIA

Philippe Lacadeé,
Sesión del 1 agosto 2015

Adolescencia y Tinder

Fernanda Gómez de la Torre (Asociada a la NEL-Lima)

La aplicación llamada Tinder se presenta como "la forma en que las personas se conocen. Como si fuera la vida real, pero mejor". La palabra "tinder" tiene como traducción, "yesca", y según la RAE una de sus definiciones es "incentivo de cualquier pasión o afecto".

Veamos cómo funciona: un sujeto se "baja" la aplicación en su dispositivo móvil y se crea una cuenta de usuario, cuenta que se asocia inmediatamente a la de Facebook; se descargan las últimas fotografías de perfil utilizadas, se registra la edad, si se busca hombre o mujer y el radio de búsqueda. Una vez hecho esto, empiezan a aparecer imágenes de personas que se encuentran dentro de la zona establecida y el sujeto puede escoger si la persona le gusta (deslizando la foto hacia la derecha) o si no le gusta (deslizando la foto hacia la izquierda). Si a la persona que nos gustó también le gustamos, es decir, también nos puso un "check", se puede empezar a "chatear". A las personas que les dimos el pulgar abajo, nunca más las veremos, al menos no en Tinder.

El creador de la aplicación sustenta que Tinder es como ir a un bar, y escoger entre las personas que están ahí a los que nos atraen físicamente. Si nosotros también les atraemos entonces es muy probable que se inicie una conversación. Al principio puede parecer que hay algo de verdad en esto: siempre hay algo de lo imaginario. Sin embargo, cuando vamos a un bar, no vemos fotografías, vemos personas, no vemos la imagen del cuerpo de la imagen, vemos el cuerpo de la imagen. En Tinder las imágenes no son soportadas por un cuerpo.

Insertaré una pequeña viñeta: un joven tiene una amiga (la llama así) que conoció a través de la aplicación, pero, importante detalle, no la conoce en persona. Hace más de un año que han tenido conversaciones telefónicas, pero siempre que se propone el encuentro, surge una excusa para no poner el cuerpo.

En la época de la satisfacción del capricho inmediato, surge la pregunta ¿qué sucede con el reconocimiento simbólico de los adolescentes y con el tratamiento de la pulsión? Considerando que Lacan sostuvo que el reconocimiento no es del orden del narcisismo y recordando lo que dijo Freud: "A este yo ideal se consagra el amor ególatra de que en la niñez era objeto el yo verdadero. El narcisismo aparece desplazado sobre este nuevo yo ideal, adornado como el infantil, con todas las perfecciones" [1] , resulta interesante cómo un texto de 1914 pueda resultar tan actual. En efecto, podemos pensar que ese yo presentado en el perfil de Tinder, con la mejor foto, el mejor ángulo, el mejor filtro, el mejor marco, etc. es el yo ideal ¿será que el yo real de la amiga del joven mencionado en la viñeta no se ajusta mucho al yo ideal que ha presentado en fotos de perfil y selfies? Si fuera así, esta esquizia (vamos a llamarla así a propósito, para hacer surgir una pregunta acerca de la mirada) entre la imagen real y la imagen ideal sirve a la perfección al amor imposible. Ahora se entiende con mayor facilidad por qué, para algunos adolescentes, se hace tan complicado pasar del "conocerse" a través de la pantalla a conocerse en la vida real.

Sería, entonces, importante preguntarnos ¿qué es lo que se oculta tras esa foto de perfil? Es como si se intentara escamotear lo simbólico y se tratara de usar lo imaginario como un bello y perfecto tapón de lo real. Como menciona Mauricio Tarrab en su texto "El ojo bulímico y el lobo" [2] es una forma de tratar de hacer posible lo imposible, en el caso concreto de Tinder: el intentar hacer existir la relación sexual.

 

El cuerpo en la adolescencia: un nuevo partenaire

María Hortensia Cárdenas

El término adolescencia no se encuentra en Lacan; pero sí habla de la pubertad como el despertar de los sueños de los chicos y las chicas. Lo que se despierta es el cuerpo no solo por los cambios corporales sino particularmente por la irrupción de goce en términos de sexualidad que acompaña este momento crucialy que reitera el traumatismo original. La neurosis como respuesta al pasaje edípico es puesta a prueba en este pasaje entre la niñez y la adultez. Freud nombra a la latencia como la etapa en la que algo queda en suspenso hasta que irrumpe el momento en el que hay que inventar un nuevo arreglo con el goce.

Podríamos decir que la respuesta a todos estos cambios es la adolescencia, una solución siempre fallida en la búsqueda de un saber sobre el sexo que hace síntoma y afecta directamente al cuerpo, al cuerpo con todas sus particularidades anatómicas. Momento del encuentro con el partenaire sexual en el que los sujetos son llamados a inventar cómo abordar a la mujer, cómo abordar al hombre; soluciones muy distintas por cierto. Cada uno toma una posición diferente frente a este acontecimiento de cuerpo y de encuentro con la sexualidad.

Se tiene una imagen confusa del propio cuerpo. El cuerpo habla y sin saber, luego siempre se dice más de lo que se sabe, dice Lacan. El cuerpo hablante es el producto de una operación de impacto del decir. Primero está el cuerpo, marcado por el trauma: solo es un agujero, traumatismo-agujero, por el cual el sujeto no hará más que inventar diferentes formas de defensa y de arreglo con lo real. La pubertad sacude el cuerpo y el sujeto se ve compelido a dar una respuesta en la adolescencia que es un tiempo de comprender. Miller precisa que la adolescencia es el fracaso de la metáfora de la pubertad y que el incumplimiento simbólico de esta metáfora abre a una inflación imaginaria. [3]

La adolescencia hoy está más que nunca marcada por la imagen. El poder de la imagen está en su capacidad identificatoria que atrae y fascina. La imagen especular nos da la idea de que el mundo está hecho de objetos cuyo prototipo es nuestra propia imagen. Pero con la pubertad reaparece con más claridad otro cuerpo, el cuerpo con sus orificios y zonas erógenas que perturban, que llegan con una carga pulsional que busca satisfacerse. El cuerpo es tomado por asalto por un goce que lo sacude y desordena, hace síntoma y se constituye como un nuevo partenaire inseparable que queda a la espera de soluciones nuevas.

 

Adolescencia, tiempo de invención y resonancias de la pubertad

Elida Ganoza, Fernando Gómez (NEL Lima)

Lacan en su última enseñanza nos presenta el síntoma bajo una nueva fórmula, como lo que para todo sujeto viene al lugar de la no-relación sexual, y Jacques Alain Miller lo escribía con el conjunto vacío para decir la falta en el saber. Es un punto que encuentra el sujeto donde falta un saber sobre el sexo, el agujero traumático es el encuentro con un real que lo desestabiliza y las palabras desfallecen para nombrarlo, hay una falta en el lenguaje que por el mismo hecho de hablar, se encuentra con el malentendido, ya que el Otro al igual que él, habla y oye con su fantasma. Fantasma que le sirve para colmar esta falla en el saber, sobre lo que es ser un hombre o ser una mujer.

Podríamos decir, a partir de esta aproximación que la pubertad es uno de los nombres de la no-relación sexual, es uno de los momentos en la existencia en donde el sujeto se encuentra de una forma viva con esta cuestión y la adolescencia como siendo la forma sintomática de respuesta al surgimiento de lo real que es la pubertad. Ahora bien, ¿cuál es, o qué es este real de la pubertad?

Lo que sucede en la pubertad es que el sujeto hace la experiencia de lo real en juego. Un primer elemento a tener en cuenta siguiendo A. Stevens [4] es el empuje hormonal. Pero este no solo es biológico en la medida en que está marcado por el lenguaje. A este acontecimiento de cuerpo se agrega la aparición de los caracteres sexuales secundarios, que inciden y modifican la imagen del cuerpo.

Entonces, es en estos dos planos, el del cuerpo como objeto pulsional y el del cuerpo como imagen i(a), que la pubertad viene a conmover al sujeto y que es constitutivo del sentimiento de la vida y de cierta permanencia de sí en la existencia. Tomar este acontecimiento de cuerpo que sobreviene en el púber en su propio cuerpo es un efecto de discurso que produce este real de la pubertad.

La pubertad supone el encuentro con un nuevo real, y al producirse este encuentro los síntomas y fantasmas que el niño había construido en la infancia ya no le sirven para estabilizar su existencia. Este nuevo real incide en el cuerpo. El cuerpo movido de una manera nueva por las pulsiones tiende a buscar una estabilización al igual que la imagen del yo. A partir de este momento, el púber tiene un cierto trabajo de invención a realizar y cierta elección a llevar a cabo.

La adolescencia, es un momento en la vida de un sujeto, en que se busca una nueva respuesta sintomática que implica la constitución de un nuevo síntoma y la reorientación del fantasma. También es necesario que el sujeto se oriente hacia el Ideal del yo, elección articulada en el significante como por ejemplo elegir una posible carrera profesional a seguir, una pareja, un ideal, etc. Es la elección de un síntoma que tiene una envoltura significante y que estabiliza las relaciones del adolescente.

La salida de la adolescencia es por la vía de la constitución de un nuevo Ideal del Yo. Es decir, hacerse un síntoma con su envoltura significante con el cual se pueda tener una satisfacción. Este Ideal del Yo está orientado por la función paterna, pero hay en nuestro mundo de hoy una dificultad suplementaria para los adolescentes desde que esa función del padre aparece más degradada que antes. La declinación de la función paterna quiere decir que el padre aparece mucho más que antes como un semblante. Lo que dice Lacan es que aunque el padre sea un semblante, esto no debería impedir servirse de él. Y cuando se presentan dificultades y el sujeto no logra esto, lo resuelve con los nuevos síntomas de la época.

NOTAS

  1. Freud, S., "Introducción al Narcisismo" Obras Completas, Volumen I, Biblioteca Nueva, España, p. 1084.
  2. Tarrab, M., "El ojo bulímico y el lobo" http://oimperiodasimagens.com.br/es/faq-items/el-ojo-bulimico-y-el-lobo-mauricio-tarrab/
  3. Amadeo de Freda, D., El adolescente actual, Ed. Universidad San Martìn, Buenos Aires, 2015, p. 10.
  4. Stevens, Alexander. "Nuevos síntomas en la adolescencia", Blog ELP, 19 de enero 2010