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El impasse del Uno

Por Ronald Portillo

El Comité Ejecutivo de la NEL me ha encomendado, en el marco del Seminario de Formación Lacaniana, que pueda decir algo sobre el Uno, el impasse del Uno, luego de que tres distinguidas colegas de la NEL abordaran la temática del "Otro, no sin el uno".

Hablaremos sobre el Uno y lo Real, a pesar de la terrible situación que estamos atravesando en nuestro país. Nunca nos imaginamos que llegaríamos a ésta.

La temática del no ha estado presente en el psicoanálisis desde el comienzo. En los apartados 15 y 16 del "Entwurf"[1], "El proyecto de una psicología para neurólogos", Freud introduce los dos modos de funcionamiento del aparato psíquico:

  1. El proceso primario
  2. El proceso secundario

Esta dualidad de procesos, contemporánea del descubrimiento del Icc, será desarrollada en el cap. VII de la "Tramdeutung", "La interpretación de los sueños" y permanecerá siendo una referencia importante en la elaboración freudiana.

La diferencia entre el proceso primario y el secundario reside en la existencia de dos modos de circulación de la energía (libidinal) psíquica: energía libre y energía ligada.

El proceso primario, propio de la "investidura-deseo", puede conducir hasta la alucinación, alucinación de deseo, mientras el secundario comporta una suerte de morigeración del primario, lo que se logra gracias a una inhibición procurada por el yo al introducir una correcta valoración de la realidad objetiva. Se instala así la "investidura percepción".

Freud aborda, en el proceso primario, la relación entre la "investidura deseo" y Das Ding (la cosa del mundo), mientras que el atributo, la propiedad de esa cosa, llamado por Freud con el término de "predicado", estaría ligado con el proceso secundario. Freud identifica a Das Ding con la neurona (a) y el "predicado" con la neurona b. Difícil no encontrar aquí una equivalencia con la plataforma mínima significante, propuesta por Lacan, expresada a través de S1, expresión de lo Real y el S2 como predicado, como saber , S2.

En el apartado 17 del "Entwurf", Freud agrega lo que él bautiza como "Complejo del prójimo", constituido por dos componentes:

  • Uno: un ensamblaje constante, "Das Ding"
  • Otro: la comprensión, facilitada por un trabajo de memoria, ligado a la función del juicio.

Freud agrega una frase memorable para los que nos orientamos por la enseñanza de Lacan en el campo del psicoanálisis:

"Lo que llamamos cosas del mundo, Das Ding, son restos que se sustraen de la apreciación judicativa".

Leída esta frase, desde las formulaciones de Lacan podemos parafrasear:

"Lo que llamamos significantes uno son restos que se sustraen del S2, del saber, de la significación, del sentido".

También una frase de JAM viene en ayuda:

"En el camino hacia lo Real encontramos al Uno, que es el residuo de la desconexión (entre S1 y S2) y que sirve como recurso en el acceso a lo real " [3]

El apartado "E" del capítulo VII de la "Tramdeutung" ahonda sobre lo planteado en el proyecto: vendrá a hacer equivaler el proceso primario con la llamada "Identidad de percepción", mientras que el proceso secundario apunta a una "Identidad de pensamiento"; esta identidad de pensamiento tiene que ver con las relaciones o conexiones que establecen entre sí las representaciones, ya sea por vía de la sustitución metafórica o por vía del desvío metonímico[4].

Los trabajos freudianos metapsicológicos introducen igualmente la cuestión del Uno. Baste recordar la noción de Represión primordial, en la que la agencia representante de la pulsión es objeto de represión, permaneciendo inmutable sin establecer conexión alguna. Se instala así una fijación pulsional [5]. En un segundo momento vendrá a instalarse la Represión propiamente dicha o Represión secundaria, ejercida gracias al establecimiento de un vínculo asociativo, que se logra a partir de la atracción ejercida sobre todo aquello con lo que puede ponerse en conexión. Conexión del 1 con el 2. Pero no sólo en "La Represión", artículo en donde Freud plantea lo anteriormente expuesto, apreciamos el acento puesto en el Uno en su relación con lo secundario. En el articulo "Lo inconsciente", igualmente presentado en el año 1915, Freud precisa la relación entre lo reprimido, el inconsciente y algo más:

"Todo lo reprimido tiene que permanecer inconsciente, pero queremos dejar sentado desde el comienzo que lo reprimido no recubre todo lo inconsciente" [6].

¿Cómo no asociar este planteamiento con lo expuesto por Lacan a propósito de la presencia de un Real, inasimilable, en el inconsciente ?

Como es sabido, Lacan introduce, en el campo psicoanalítico, conceptos de lingüística tomados de Saussure, lo que le permite formular su célebre consideración sobre la estructura del inconsciente freudiano en términos de lenguaje; sin embargo en la fórmula "el inconsciente está estructurado como un lenguaje" se puede constatar que lo Real no tiene ningún lugar, lo Real está excluido de lo que Lacan llama el algoritmo significante, que contempla la relación entre el significante y el significado. Lo Real no entra en esta relación porque está situado por fuera de toda representación simbólica.

Si lo Real queda por fuera del algoritmo Ste/Sdo igualmente se sitúa por fuera de lo que Lacan llama el semblante. Esto significa colocar a lo real fuera del alcance del orden del discurso. Esta parece constituir una primera aproximación a lo real: lo real forcluido de la estructura.

Lo Real no siempre quiere decir lo mismo en la enseñanza de Lacan. Comporta lo que Jacques-Alain Miller nombra como la "amphibología de lo real".

A esta primera concepción de lo Real le sigue un real ya sometido a la operación del significante, es el real que se encuentra enmarcado por lo Simbólico y lo Imaginario en el Esquema R de "Una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis", aquí Lacan presenta lo Real como equivalente de la realidad:

"El Esquema R representa las líneas de condicionamiento del perceptum , dicho de otra manera del objeto, por cuanto estas líneas circunscriben el campo de la realidad, muy lejos de depender únicamente de él" [7].

Con esta frase ya no estamos en presencia de un Real forcluido de la estructura, se trata un real enmarcado por los otros dos registros de la estructura subjetiva: lo Simbólico y lo Imaginario.

Un tercer concepto de real, señala Jacques-Alain Miller en "Los signos del goce"[8] estaría dado por el objeto (a) como resto, como resto de la acción de lo simbólico. Es el objeto (a) presente en el matema del fantasma, articulación de lo Real a lo Simbólico:
$ <> a. Estos tres valores de lo Real presentan una constante que los marca: lo Real es lo que siempre vuelve al mismo lugar.

Subrayando el carácter forcluido de lo Real Lacan en su seminario sobre "La psicosis" recuerda la frase de Freud en su texto sobre el presidente Schreber:

"lo que ha sido rechazado en el interior reaparece en el exterior, [ … ] lo que ha sido suprimido en la idea reaparece en lo Real " [9].

Lacan afirmará más tarde, basándose en lo Real forcluido, que lo que ha sido forcluido en lo Simbólico retornará desde lo Real, expresión que viene a ilustrar que lo Real es lo que siempre vuelve al mismo lugar, como los astros. Para Lacan el objeto (a) se sitúa más allá de lo Simbólico, el objeto (a) como real se encuentra en una posición de extimidad en relación al Otro simbólico; no obedece a la lógica de la simbolización.

Uno de los capítulos del Seminario III sobre las psicosis fue llamado así: "El significante, como tal, no significa nada", aludiendo al significante no articulado, el así nombrado por Lacan como el "significante asemántico". Un significante sólo puede significar en la medida en que pueda estar articulado a otro significante, cuando esto sucede, emerge el sujeto como efecto de esta articulación. Pero cuando el significante se presenta solo, sin par significante con el cual articular la representación del sujeto, no significa nada. Se trata del significante asemántico, tomado como uno solo, que contradice la fórmula, el axioma significante. Esta situación conlleva una suerte de lógica paradójica, la del significante Uno que conduciría a lo Real en la experiencia analítica. En esta lógica del Uno se inscribe la interpretación en la experiencia psicoanalítica.

La práctica del análisis se asienta en lo que Freud llamó la asociación libre por parte del analizante. Lo que responde a la asociación libre del analizante es la interpretación del analista. La interpretación analítica de orientación lacaniana conlleva la ruptura de la articulación sostenida por el par significante S1-S2, comporta lo que se pudiera llamar una disociación o des-articulación. La interpretación lacaniana, como corte, está llamada a producir una ruptura de la cadena asociativa, procurada por el S1-S2. La interpretación analítica al producir la desconexión entre S1 y S2, la ruptura del S1 con el sentido, aspira transitar por el camino hacia lo Real, encontrando en esa ruta al Uno como residuo. Es lo que Lacan nos presenta en la parte inferior del discurso del analista: la separación de S2 y S1, el S1 ocupando el lugar del resto, del producto.

La operación analítica recae sobre la articulación significante, propia de la consideración del "inconsciente estructurado como un lenguaje", lo que Jacques-Alain Miller distingue con el nombre de "inconsciente transferencial", en donde el analista ha pasado a formar parte del inconsciente del sujeto. A diferencia del "inconsciente real" en el que se plantea la existencia de un solo significante que viene a constituir la identificación primordial, relativa ya no al sujeto, sino a lo que Lacan designa como el parlêtre. "El inconsciente real", marcado por el S1, presenta la más íntima conexión del significante con lo real: . Esta es la identificación primordial.

Así, la interpretación lacaniana consiste en incidir sobre el inconsciente transferencial, soportado por el ideal del Sujeto supuesto Saber , permitiendo así, a partir de la desconexión entre S1 y S2 el acceso a lo Real del Inconsciente, al S1 separado de toda significación, de todo sentido.

Al producirse la desconexión de la articulación significante (S1-S2), el significante Uno queda fuera de la cadena significante, queda fuera del Otro, queda disociado del Otro simbólico. De este modo, al estar solo, el S1 deja de asumir la representación del sujeto, la cual sólo es posible a partir de la articulación con otro significante.

En la articulación significante puede ubicarse la identificación, el rasgo como significante 1 que representa al sujeto ante el Otro, el punto desde donde el sujeto se representa ante el Ideal del Otro, ese lugar desde donde el sujeto se mira, como es planteado por Lacan al final del Seminario XI. Al contrario, la identificación que no comporta al Otro, la identificación que comporta solo el Uno del "yo soy eso", que emerge al final de la experiencia analítica, es la identificación primordial soportada por el S1. Se trata de una identificación que no es como las otras, tiene un estatuto especial y se puede reconocer más bien bajo el término de identidad, tal como lo hace Lacan con la expresión "identificación sinthomal", "yo soy eso", "yo soy mi sinthome". Anteriormente, este aspecto había sido presentado por Lacan como "identificación al síntoma".

A partir de las más últimas formulaciones de Lacan, la experiencia psicoanalítica es planteada como el resultado de un proceso que lleva a acceder a la identidad que proporciona el sinthome, instancia que proviene del Uno solo y no del Otro, Por supuesto, la realización del recorrido de este proceso, si bien proviene del Uno no es posible sin pasar por el Otro, el Uno no sin el Otro, el Uno no sin el Otro, tal como plantearon las colegas que inauguraron este Seminario de Formación de la NEL.

No se trata, para Lacan al final, de anular al Otro del inconsciente sino de desplazarlo o de sustituirlo más bien. Es sabido que Lacan propuso reemplazar al término "inconsciente", introducido por Freud, por el término "parlêtre", que constituye un punto central en su ultimísima enseñanza:

"El inconsciente es que el ser, hablando, goce" [10]

Esta frase introduce la dimensión del goce en el inconsciente, a partir de su idea de que el significante es generador de goce.

Cuando Lacan se refiere al "parletre" habla también del del sinthome, que no es otra cosa que la conexión del Uno y el goce. Este planteamiento de Lacan sobre el sinthome del parlêtre es llamado por Jacques-Alain Miller la "reiteración del goce"[11]. Más allá de la dimensión semántica presente en el síntoma freudiano, planteado en la dimensión del síntoma como mensaje dirigido al Otro, se presenta la reiteración de goce en el sinthome, de neta formulación lacaniana. Se trata de una reiteración, de naturaleza diferente de la conocida repetición, asumida por el S1, una relación íntima con el goce, vale decir entre el Uno y lo Real.

Esta conexión entre el Uno y el goce es precisamente la que planteaba Freud a propósito de la fijación pulsional en su artículo sobre "La represión" (1915). En esta reiteración de goce está involucrado el cuerpo como lugar en donde se produce la realización pulsional. De aquí deriva la definición de la pulsión presentada en el Seminario XXIII, Joyce El sinthome:

"Las pulsiones son el eco en el cuerpo del hecho que existe un decir" [12].

Se trata de un cuerpo que se goza a si mismo, noción centrada en el autoerotismo freudiano, que incluye el retorno del recorrido pulsional sobre el cuerpo propio del parlêtre, produciendose por tanto un acontecimiento del cuerpo. Un acontecimiento del cuerpo comporta una satisfacción pulsional inscrita en el S1.

El sinthome de Lacan, ligado intrínsecamente al Uno, permanece rebelde a una potencial conexión con un S2. A diferencia del síntoma freudiano, lo que lacan llama sinthome, sostiene Jacques-Alain Miller en el curso El ser y el Uno [13] va más allá. Más allá del síntoma del sujeto, nos encontramos con la pura reiteración de lo Real del Uno del goce, propio del "parletre".

A partir del acontecimiento del cuerpo, inscrito en el S1, vino después a conectarse, evidentemente, un sentido, desarrollándose un "querer decir" propio del síntoma freudiano. Lo que la experiencia, expuesta por los A.E, deja ver es cómo detrás del síntoma cargado de sentido, que se descifra en el análisis, lo que está allí en la raíz es el acontecimiento del cuerpo, propio del ser de goce del parlêtre, soportado por el Uno: detrás del síntoma freudiano está el sinthome lacaniano.

El reconocimiento de un análisis aspira a un final, marcado por el acceso a una dimensión situada más allá de la represión propiamente dicha o secundaria hasta poder llegar a la fijación de la pulsión, señalada por Freud. Lo que Lacan inventó con el nombre de "Pase" alude al momento en que la raíz de la represión queda al desnudo, momento en que lo que queda expuesto es un acontecimiento del cuerpo, lo singular del sinthome. Queda al desnudo lo Real del Uno del goce.

Desnudar la raíz del sinthome implica su reducción al núcleo de lo que se revela ya como un pobre real de goce, desdibujado como el puro encuentro con lalengua y sus efectos de goce en el cuerpo. Un goce desdibujado como puro shock pulsional, asevera Jacques-Alain Miller [14].

El encuentro de lalengua y el cuerpo no responde a ninguna ley, es un encuentro contingente y perverso. Se trata de un encuentro que tendrá consecuencias para el parlêtre, es un encuentro traumático.

Lo Real sin ley, correlato de la inexsistencia del "rapport" sexual, dejará por siempre un agujero en el Otro, en el saber del Otro simbólico. Es el agujero del traumatismo, "troumatisme" lo llamará Lacan. Este agujero es por tanto un correlato de lo Real sin ley, un correlato del Uno del goce. Sobre el desorden, el caos, el trauma del encuentro de lalengua con el cuerpo, vendrán a instalarse una serie de elementos o instancias que conforman la llamada defensa freudiana; serie que tiene por objetivo introducir una lógica defensiva frente a lo Real ilógico y sin ley.

En la constelación de las defensas frente a lo Real, construcciones hechas a partir del Uno de lo Real podemos encontrar: el inconsciente freudiano o transferencial, el síntoma freudiano, el fantasma, el S.S.S, el testimonio de Pase y hasta la experiencia psicoanalítica misma. Todos los antes mencionados conllevan la tentativa de introducir un ordenamiento lógico en lo Real. Puede decirse que los elementos integrantes de la serie defensiva apuntan a producir una elucubración de saber sobre lo Real del Uno. El psicoanálisis del siglo XXI está llamado a tener como objetivo perturbar la defensa para así poder acceder a lo Real ; por ello, Jacques-Alain Miller pasa a definir el deseo del analista como el deseo de alcanzar lo Real, de reducir al Otro del par S1-S2, liberarlo del sentido, despejando así la vía hacia lo Real (15) (J-A. Miller. Presentación del tema del IX Congreso de la AMP).

La existencia de lo Real del uno es presentada por Lacan bajo la expresión: "Y a de l'un", en el Seminario XIX "O peor…". Este "hay de lo uno" precede a la ya célebre frase: "no existe el rapport sexual". No existe "rapport sexual" a nivel de lo Real. A nivel de lo Real no existe el "rapport" (el dos), sólo existe el Uno.

El goce ligado al Uno está marcado por la rigidez, por lo inmutable, propio de la fijación de la pulsión freudiana. Por esta razón, se trata de un goce que se presenta como opaco al sentido. Es lo que Freud alude con la expresión "la viscosidad de la libido". Al contrario, el goce vehiculado por la conexión significante, el goce ligado al semblante, el goce propio del objeto (a) es un goce transparente, líquido; de aquí que Lacan afirmará en el Seminario XX, Aún, que el objeto (a) no es del registro de lo Real sino que comporta un semblante de Real.

En el Seminario XIX, Lacan establece una diferencia fundamental que marcará su ultimísima enseñanza, la diferencia entre el ser y la existencia; la diferencia entre el semblante de "lo que es", semblante del ser, y lo Real. Jacques-Alain Miller en su curso "El ser y el Uno" hace precisiones muy valiosas al respecto y de allí tomo lo que se presenta a continuación.

La existencia sólo es formulable en un sentido lógico, es un resultado que puede ser expresado como un S1, único significante posible de lo Real. La "existencia" de lo Real, en Lacan, se obtiene a partir del aparato lógico de la experiencia analítica, operando sobre el dicho (S1-S2) haciendo surgir lo Real del Uno.

Sobre lo Real del Uno de la existencia viene a instalarse el discurso (S1-S2), del que se obtiene al ser. Por tanto el ser es del orden del semblante. En consecuencia, la existencia del Uno es anterior al ser, que tiene un lugar en el Otro, un lugar en el discurso, en el semblante. Miller recuerda en ese curso la expresión de Jean-Paul Sartre: "La existencia precede la esencia (el ser)". De este modo, el ser tiene que ver con el S2 del registro simbólico, mientras que la existencia se soporta en el Uno de lo Real. Mientras el ser, en la orientación lacaniana del psicoanalisis se presenta ligado a la pregunta, la existencia comporta una respuesta del Uno. Por ello el ser está ligado al fantasma, mientras que la existencia está ligada al sinthome.

El fantasma y su atravesamiento conducen a la resolución de las cuestiones –preguntas– del ser sostenidas por el deseo, lo que desemboca en lo que Lacan llamó el "de-ser" en Proposición del 9 de Octubre de 1967 [16].

Miller sostiene que no es lo mismo orientarse en la experiencia psicoanalítica por el fantasma, por la cuestión del ser, inscrito en el discurso del Otro y, por ende, en lo universal del lenguaje, que orientarse por el sinthome como respuesta de la existencia, singular, del Uno de lo Real.

Los neoplatónicos, en particular Damascio y Plotino, conciben lo Uno como una forma de alcanzar lo que no puede decirse, el decir, lo que llaman "las gestaciones indecibles". El Uno como una forma de acceder a lo Real. Lo Real del sinthome de Lacan presenta un antecedente en lo que Freud llamó restos sintomáticos, lo que resistía al desciframiento inconsciente, tal como quedó demostrado en la Reacción terapéutica negativa, una reacción opuesta a la resolución del síntoma freudiano.

Jacques-Alain Miller plantea en el referido curso que en el sinthome ligado a lo Real del Uno existiría un saber distinto al saber implícito en la estructura del inconsciente presente en el síntoma freudiano[17]. Se trata de un S2 que no otorga sentido, un saber presente como la única iteración o reiteración del S1, relativa a la identidad, a la identidad propia del sinthome, la identidad sinthomal que constituye el fundamento mismo de la existencia.

Partiendo del "hay de lo uno" Lacan introduce una reformulación del inconsciente, no a partir del saber del sentido, no a partir del saber de la verdad mentirosa, sino a partir del S1 como letra. Un inconsciente real que comporta la reiteración del S1 en el S2; un inconsciente real soportado en el Uno real del goce del sinthome. En esta iteración o reiteración, propia del sinthome, reside la salida del impasse del Uno, pues el otro camino, su articulación con el S2 del discurso del Otro, sólo conduce a lo Real del Uno a mentir en el inconsciente freudiano, en la conexión con el S2 del sentido.

NOTAS

  1. Freud S., Proyecto de psicologia, Obras Completas, Bs As, Ae, t.1, p 323.
  2. Freud S., La interpretacion de los sueños, Obras completas, BsAs, Ae, t.V, p 504
  3. Miller J-A, El ultimísimo Lacan, BsAs, Paidós Ed., p. 154.
  4. Cf. Freud S., La interpretación de los sueños, Obras completas, op.cit.,p. 591.
  5. Freud S., La represión, Obras completas, BsAs, Ae, t. XIV, p. 143.
  6. Freud S., Lo inconsciente, OC, BsAs, T. XIV, p. 161.
  7. Lacan J., De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis, Ecrits, Siglo XXI Ed., 1975, t. II, p.238.
  8. Miller J-A., Los signos del goce, BsAs, Paidós Ed., p. 143.
  9. Lacan J., Le Seminaire, Livre III, Les Psychoses, Paris, Seuil, p. 243
  10. Lacan J., Libro 20, Aun, BsAs, Paidos Ed., p. 128.
  11. Miller J-A., Curso El ser y el Uno, lección del 30-03-2011, inédito.
  12. Lacan J., Le Seminaire, Livre XXIII, Le Sinthome, Paris, Seuil, p. 17.
  13. Cf. Miller J-A., Curso El ser y el Uno, op. cit.
  14. Ibid, Leccion del 09-02-2011
  15. Miller J-A., Presentación Tema IX Congreson AMP, Wapol.org
  16. Lacan J., Proposición del 9 de Octubre de 1967, Autres Ecrits,Paris, Seuil, p. 243.
  17. Miller J-A., Curso El ser y el Uno, Lección del 04-05-2011.