ACTIVIDADES
Vector Clínico
Seminario de Investigación sobre la Práctica Analítica
(SIPA)

Pase, práctica y deseo del analista
A propósito de la I Conversación política sobre el pase en la NEL.

Por Laura Arciniegas S

Que la Escuela de Lacan esté fundada sobre la paradoja de ser el lugar donde no se sabe lo que es un analista, la instaura como lugar privilegiado de una ignorancia que la lleva a proponer el pase como el dispositivo de investigación sobre lo que es un analista. La paradoja, resaltada por Miller en su texto "El concepto de Escuela" se propone para pensar y practicar Una Escuela que trabaja alrededor de una auténtica búsqueda.

El título de AE, obtenido sobre la base del análisis realizado en tanto analizante, y no sobre la base de la práctica que se ejerce, ubica en el centro de la experiencia Escuela, el estado del sujeto en relación con su goce, de manera que al final de un análisis se trata de constatar la modificación subjetiva que marca el pasaje de analizante a analista. No se trata ya aquí de la función, sino del ser mismo del analista resultado del propio análisis. Marcar esta distinción entre función y ser, conlleva, entre otras, la cuestión del atravesamiento del fantasma y de lo que resulta de un análisis llevado hasta el final: el deseo del analista.

¿Cuál es la naturaleza del deseo que anima al analista en su práctica? Se pregunta Xavier Esqué, (en Acto analítico y práctica de la interpretación, 2008, México) resaltando que dicho deseo no tiene nada que ver con su subjetividad sino con su ser. Así, la función operativa de dicho deseo, vacía de contenido propio y libre de la subjetividad del analista, permite encarnar para el analizante aquello que lo empuja a decir su deseo inconsciente. Posición de objeto "a", causa del deseo. Saber hacer de objeto es posible cuando alguien ha consentido al sinsentido radical del goce, y sin tener que defenderse ya de la pulsión, apunta al real que causa el deseo del analizante, sosteniendo la cura para llegar a producir la "diferencia absoluta".

Se trata de un deseo inédito, que surge tras el descubrimiento de lo inesencial del Sujeto Supuesto al Saber, una vez se ha atravesado la pantalla imaginaria de seguridad que daba el fantasma. Cernida la causa de la división, y la causa del propio horror al saber, el analizante, deviene analista y ello no será sin efectos en su práctica analítica.

Es en esta perspectiva que pudimos escuchar los aportes de Gustavo Stiglitz y Ma. Cristina Giraldo en relación a la pregunta sobre los efectos de haber pasado por el pase en la práctica analítica.

Una práctica determinada por el pase, ubica en principio no escuchar desde el fantasma propio, y percibir por ello, con más claridad el fantasma del otro. Una relación más llana y directa con lo real, que permite acceder a los trozos de real que ahora se pueden escuchar con mayor claridad en la cadena, ligándose al programa de goce del analizante, en tanto es de lo que habrá de separarse.

Ma. Cristina subrayo además el efecto que para ella tuvo su nominación en relación a la transferencia en su dimensión política, -tema que ameritaría un mayor desarrollo-, y al cambio de la práctica del control, que ahora se centra en poder ubicar mejor el impase no del caso, sino del analista. Control del acto analítico.

Haber resuelto el problema del goce, desanudándolo del sentido y por ende del aparato semántico que es el inconsciente, permite dar a este deseo un estatuto que se sostiene de la inexistencia del Otro, alejando la idea de una resolución del síntoma sin resto, y dando así dando lugar al incurable.

No sobra aquí recordar, que el psicoanálisis se transmite a partir de lo vivo del deseo del analista!!