ACTIVIDADES
Vector Clínico
Seminario de Investigación sobre la Práctica Analítica
(SIPA)

Una Escuela que se renueva

Por Marita Hamann

Recibo esta experiencia de Escuela como un nuevo impulso hacia la transferencia de trabajo. Cuando ella se pone en marcha de manera efectiva, da lugar a pequeños y no tan pequeños acontecimientos; entonces, los estancamientos se disuelven o se desplazan y los empantanamientos pierden consistencia. Así ocurre cuando la Escuela se hace sentir.

Lacan habría querido, según recuerda JAM, "que lo que llamaba Escuela lo sea en la medida en que responde a la interrogación sobre la experiencia analítica sin refugiarse detrás de lo incomunicable"[1]. Ello, justamente, porque "el saber supuesto tiene como consecuencia la constitución casi natural de un guetto de psicoanalistas." [2]

Como sabemos, el testimonio mismo del pase está hecho para todo el que quiera oírlo. Se trata, con el pase bis, de transmitir una mutación del goce capaz de producir una satisfacción, la de todos los que lo escuchan, también. Pues, finalmente, es eso lo que está en juego: "Ser analista no es tanto una profesión como cierto estado del sujeto en relación con su goce." [3]

La Escuela es contraria a la identificación; oscila, como la experiencia misma del psicoanálisis, entre el entusiasmo y el fracaso. Y es lo que el pase demuestra: uno por uno, entre la solución y lo incurable, entre el develamiento y la opacidad del goce, entre lo sintomático y lo contingente. Nada es para siempre, pero siempre puede relanzarse una transferencia a la Escuela que entrañe un amor más allá del narcisismo, vale decir que, como excluye toda pastoral, es renovable.

Termino recordando estas líneas de JAM: "Qué hay de los psicoanalistas en la época de la globalización, eso es algo que se descubre a partir del pase… Aquellos a quienes Lacan quería consagrar como Analistas de la Escuela, era preciso que fuesen de la Escuela, porque se trataba de una definición de analista independiente de la práctica analítica, que trata de resolver así el problema de preservar el núcleo analítico de la práctica en un mundo en que el analista tiende a disolverse en la práctica atencional. Sin duda, es en este contexto donde hay que pensar la formación analítica; al mismo tiempo, esta revela ser difícil de determinar porque en adelante es necesario pensarla fuera de todo ideal a alcanzar, fuera de la problemática misma del Ideal y de la norma. Se trata, pues, de que la formación tiende a ser captada más como la comunicación de un estilo de vida que como el acceso a la realización de un ideal."[4]

NOTAS

  1. Miller J.-A., Vie de Lacan, lección del 12 de mayo de 2010, inédito.
  2. Ibíd.
  3. Miller J.-A, "El concepto de Escuela", http://www.wapol.org/es/las_escuelas/TemplateArticulo.asp?intTipoPagina=4&intEdicion=1&intIdiomaPublicacion=1&intArticulo=288&intIdiomaArticulo=1&intPublicacion=10
  4. Miller J.-A, El desencanto del psicoanálisis, lección del 22 de mayo de 2002, inédito (Intuiciones Milanesas II).