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Vector Político
Seminario de Textos Políticos
(STP)
La Escuela del pase

Por Fernando Gómez

Es muy difícil pensar a Lacan sin el pase,
sin la noción de que el psicoanálisis
didáctico es el psicoanálisis puro,
cuya finalidad es producir un analista
(J.-A. Miller, "El banquete de los analistas")

Hace unas semanas atrás, y antes de recibir la invitación a participar en esta mesa sobre el pase, en una reunión de colegas, uno de ellos decía "que cuando presentaba un caso, daba una conferencia, daba una clase en el CID, siempre tenía en el horizonte el pase". Frente a esa intervención me apresuré a corregirle: "el pase no está en el horizonte está en el centro de una Escuela". Más tarde nuevamente el colega interviene diciendo "que le era difícil traducir y formalizar operativamente eso de que el pase está en el centro de una Escuela". Dicha intervención tuvo la virtud de interpelarme y que no bastaba con la repetición dogmática de los dichos de Lacan, pienso ahora, en soledad, que es necesario subjetivarlos, pero de una manera tal que el cuerpo no quede por fuera, que haya una resonancia.

 

Algunos elementos de base.

Me parece que Lacan cuando plantea que la Escuela es el lugar donde se dispensa la formación de un analista lo está diciendo en su forma más dura, es decir al psicoanalista al que hace referencia es a aquel que ha concluido su análisis y a devenido en AE, en ese sentido toda Escuela es el lugar donde se garantiza el devenir de un psicoanalizante en psicoanalista y esta es una relación indisoluble.

Con Lacan el análisis personal es una exigencia absoluta a modo de una transformación y el pase sería el dispositivo donde se atestigua dicha transformación, que en la "Proposición …" Lacan la teoriza no solamente en la línea de una creencia en el inconsciente sino más bien en un devenir objeto. "El pase testimonia, en ese momento, cómo resolvió el sujeto su falta en ser y que puerta se le abrió entonces del lado del goce"[1].

Como dice Miller en el Banquete, el pase y su proposición son una propuesta a la Escuela sobre la base del Acto de fundación que responde a la pregunta por la garantía que dicha Escuela puede aportar.

El AE en este contexto es aquel que demanda dicha garantía a la Escuela, en esta lógica el pase sería la respuesta de la Escuela sobre el pedido de garantía y desde esta perspectiva hay una responsabilidad de la Escuela. La Escuela que propone Lacan en la proposición se transforma así en el control de la formación que ella misma ofrece. En un doble aspecto: clínico por un lado e institucional por otro. "No solo su análisis es cosa de él, o fue cosa de él, tampoco los análisis que quizás conduzca después, sino que la Escuela misma"[2].

El Pase por lo tanto incluye, por estructura, al Otro de la Escuela. Debe causar al Otro, a los otros miembros de la Escuela, quienes a su vez se transforman, en el último paso del funcionamiento del Pase, en sujetos que pueden dejarse causar o no por la experiencia, en ese lugar estamos cuando escuchamos o leemos un pase.

 

Una propuesta

El hecho de que en la NEL no exista el dispositivo del pase, no nos quita la responsabilidad de ponerlo en el centro de nuestra política, si es que somos fieles a las enseñanzas de Lacan, porque no hay Escuela sin pase.

J.A. Miller en diferentes momentos nos presenta a un Lacan en la juntura entre clínica e institución, hay ahí una disciplina que pone a prueba la relación entre la enseñanza de Lacan y la práctica institucional, así lo muestra Lacan, para J.A. Miller, desde la Proposición con su nueva definición del psicoanalista.

Hay en esto un principio fundamental en la política lacaniana: "No ceder frente a lo real en juego en la formación del psicoanalista." La clínica, orientada por una política de la cura -su orientación a lo real-, produce llevada hasta el final un psicoanalista; definido como tal desde entonces por su análisis y no por su práctica y ello significa asumir hasta el final los efectos que la clínica revela y asumirlos precisamente al nivel del grupo analítico. Hacerse cargo de ese real.

Pero sabemos que ese nudo entre clínica y política no está asegurado. Las vicisitudes que tuvo, a partir de la Proposición, la puesta en marcha del dispositivo del Pase lo demuestran.

El pase como acontecimiento clínico y el pase como apuesta institucional son en la orientación lacaniana inseparables. Pero eso debe ser asegurado en acto, la política lacaniana es la política del acto analítico. J.A. Miller ubica ahí un principio cardinal de política lacaniana.

Un acto que es una consecuencia de un análisis que es llevado hasta su final, y donde la AE le queda asumir la responsabilidad de la Ciudad analítica," para frasear a Agnès Aflalo.

Y esas consecuencias se resuelven al nivel del Otro, de los otros, de nosotros. El suspenso del futuro, del futuro del psicoanálisis sí, pero el de nuestra comunidad también, la de la NEL y ello se deriva de este principio.

Una política que intente dilucidar, hasta le sea posibles, preguntas cruciales, Que le queda a una Escuela que no tiene el dispositivo del pase, ¿Cómo terminan hoy los análisis? La disyunción entre final de análisis y pase, el nudo psicoanálisis puro y aplicado. Autorizarse de la práctica, autorizarse de sí mismo El pase a la luz de la última enseñanza de Lacan. Etc.

Subjetivar la Escuela, interrogar el pase, abordar el real en juego en la formación del analista, son tareas que como analistas tenemos la responsabilidad de trabajar continuamente para mantener viva nuestra transferencia de trabajo.

NOTAS

  1. Miller, J.-A. El banquete de los analistas. Editorial Paidós, Buenos Aires 2000. Pág. 203
  2. Op. Cit. El banquete de los analistas. Pág. 211

BIBLIOGRAFÍA

  • Jacques Alain Miller. Política lacaniana. Editorial Colección Diva, Buenos Aires 1999.
  • Jacques Alain Miller. El banquete de los analistas. Editorial Paidós, Buenos Aires 2000
  • Jacques Lacan. La proposicicón del 9 de octubre sobre el psicoanalista de la Escuela. www.wapol.org/es/las_escuelas/TemplateArticulo.asp?...4...4...1...1..
  • Jacques Lacan. El acto de fundación. Anuario Nueva escuela 2016 – 2018. Pág. 227