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La NEL Hacia el Congreso
PAPERS 7.7.7. Nº 5
La época de lo ordinario
Marita Hamann – NEL

"La psicosis ordinaria es la subjetividad de nuestra época", señala M. Bassols en una entrevista relativamente reciente[1], pues el sujeto de hoy bucea entre los discursos sin anclar en ninguno, sumergido en la debilidad mental, -si no recurre a la paranoia para dotarse de personalidad. El hundimiento del padre y la tradición han puesto de relieve que existen muy diversos modos de construirse una vida; también, que eso depende de lo que cada uno consiga hacer para afrontar la fragilidad creciente de los lazos. La elucidación de las psicosis actuales abre entonces las vías de una investigación en el terreno clínico y epistémico, pero también político, ya que evidencia las particularidades de la subjetividad contemporánea en tanto que discurso transindividual del inconsciente.

 

La tragedia del deseo

No es casual que E. Laurent - y no solo él-, recuerde las laboriosas vueltas de Lacan en torno a Hamlet cuando se trata de mostrar qué definiría la subjetividad moderna. Como señala el autor,[2] Hamlet encarna una enunciación fundamental ligada a un imperativo desligado del padre. La develación del fantasma paterno le hace patente que habita en un mundo de semblantes y la consecuencia es que no puede deducirse de ninguna declaración de deseo: está frente a un agujero real por la ausencia del significante que vendría a marcar el lugar de S (Ⱥ). Es más, la pérdida del sujeto como tal, si se considera la lógica del fantasma, permite definir el nuevo régimen del lazo social, concluye Laurent.

Como anota M. Barros,[3] el verdadero problema con la madre de Hamlet no es su deseo decidido por su cuñado sino que le da igual uno que otro. Esa inconsistencia, efecto del lado oscuro del goce femenino, deja al sujeto sin brújula y hace de ella un Otro inexpugnable. Este es el sentido de la tragedia del deseo que Lacan extrae de Hamlet.

Así, hoy por hoy, de un lado, todo se vuelve semblante -y también el objeto plus de goce lo es-, todo es susceptible de opinión y regla (o debiera serlo), sin Ley ni excepción a considerar. Es la paradoja de una diversificación homogeneizadora. De otro, el empuje al goce no encuentra adversario; con él se hacen "arreglos", donde "el no-todo no es un todo que conlleve una falta sino por el contrario una serie sin límite ni totalización."[4] Por eso la clínica del no-todo es aquella en la que florecen las patologías centradas en la relación con la madre y el narcisismo, recuerda Laurent.[5]

Cuando el sujeto se aliena al "proyecto" del Otro, -"ser nombrado para algo" prevalece sobre la función NP-, se implanta ese orden de hierro en el que, como dice Lacan, "es bien extraño que aquí lo social tome un predominio de nudo… ¿acaso ese "nombrar para" no es el signo de una degeneración catastrófica?"[6]. Orden que resulta, precisamente, del retorno en lo real del Nombre del Padre rechazado.[7]

Cuestión esta de la que no se exime nuestra burocracia de cada día por cuanto exige, a su propio modo, la desaparición del sujeto.

 

La pulsión "digitalizada"

Indudablemente, la personal computer fue el invento que con mayor énfasis trastocó la vida del siglo pasado, y es uno de los objetos técnicos que más ha evolucionado, hasta reformular los hábitos casi completamente. La imagen digital recrea el panóptico inubicable de hoy. La red en la que se inserta no tiene centro ni límite ni exterior, "lo sabe todo" y, especialmente, "muestra todo", dentro y fuera de la vida privada y de los cuerpos mismos; espía, calcula, predice pero, especialmente, ordena. Prácticamente nadie se libra de su uso ni de su poder. Es por eso que se presta bien para captar de golpe lo que Foucault y Deleuze conceptualizaron en su momento sobre el paso de la sociedad disciplinaria a la de control.[8]

Pero este reino del semblante tiene efectos reales que no pasan inadvertidos: la pulsión misma se encuentra facilitada, en el sentido freudiano, por la tecnología. "Soy un paciente moderno", dice un muchacho que no consigue estudiar, "en la pantalla todo está al alcance de un clic". Nuestra época se caracteriza por la supresión del tiempo de comprender: se pasa del instante de ver al momento de concluir sin que quede mayor huella.[9] Velocidad sin pausa, dice Miller[10], o, también, dilación infinita[11], al modo de las decenas de pestañas que pueden abrirse en la pantalla. El sujeto se encuentra solo frente a una "realidad degradada e inmoral"[12]. Surge entonces el llamado al Otro tiránico para frenar los excesos al mismo tiempo que las demandas del Otro se perciben como tiránicas.[13] Todo eso transcurre, sustancialmente, en la pantalla digital portátil, el principal agente de la superyoización de la época[14], coherente con el imperativo de cuño lacaniano extraído del paralelismo entre Kant y Sade: "actúa de modo tal que tu acción sea programable".

También así se producen los encuentros de las comunidades de goce y algunas protestas sociales: comienzan con un simple hasthag que funciona monolíticamente, al modo de la holofrase, autorizando un goce catártico que puede congregar a una multitud por un tiempo, sin que haga falta mayor acuerdo.[15]

 

Entre capitalismo y religión

Desde luego, la tecnología es la principal aliada del capitalismo. El sujeto del liberalismo se coloca por encima de la muerte, la sexualidad y las leyes del lenguaje; de allí el empobrecimiento de la metáfora y la potencia del empuje al goce que autorizan algunos líderes políticos, como es el caso de la campaña de Trump, entre otras.

No solo observamos respuestas fundamentalistas de corte islámico al fundamentalismo del mercado: con no poca frecuencia, la discusión política se desplaza del terreno de la distribución social de la riqueza al terreno de la moral y la identidad. Es la respuesta vía el agravamiento del campo de concentración y el rechazo del inconsciente a la segregación social, usada con astucia por algunos líderes para ganar adeptos desviando la discusión a linderos por donde los intereses del mercado son menos manifiestos. ¿No se trata aquí también de la percepción de una amenaza profunda al modo de vida, para tomar las palabras de E. Berenguer[16], de recuperar algo que se pierde o se degrada para retornar a una época imaginada? El sujeto moderno en busca de la identidad perdida, ha caído en una trampa. Y el anhelo de retorno a la época del padre (que no debe confundirse con la función NP) conduce a lo peor.

Ciertamente, esta es la época de la angustia. Cuando la función NP se cumple, se verifica no solo por el reconocimiento de lo prohibido o de la amenaza, sino, fundamentalmente, porque el sujeto puede temperar la angustia.[17] O bien, surge un síntoma. No obstante, en los tiempos de la debilidad mental, el acceso a este recurso está estorbado, independientemente de la estructura clínica. Hay síntomas más o menos de moda, dice Miller, que resultan de la perturbación del orden simbólico contemporáneo en los que, dada la ausencia de Significante que ancle al sujeto, se recurre a los tatuajes, los cortes, a diferentes formas de tortura y de violencia contra el cuerpo. Se trata aquí de lo que podría llamarse "la psicosis civilizadora normal"[18], afirma, es decir, compensada. Suplencias de un límite que no puede resolverse por la metáfora.

El psicoanálisis tiene las herramientas para "extraer real a partir del lenguaje" de manera que un nuevo vínculo entre ellos tenga lugar.[19] El efecto de sentido que apunta a lo real no cierra, por eso es análogo a la poesía: deja pasar el sinsentido oportuno para indicar la presencia de un goce indecible.

NOTAS

  1. Flomembaum Z., "La psicosis ordinaria es la subjetividad de nuestra época. Entrevista a Miquel Bassols", Enlaces, no 23, agosto 2017, p. 54.
  2. Laurent E., "Qué es un psicoanálisis orientado hacia lo real", junio 2014, disponible en: http://www.blogelp.com/index.php/despedida-y-exclusiva-eric-laurent
  3. Barrros M., "Inconsistencia y equívoco", Ancla, no 7, setiembre 2017, : http://www.ancla.psicopatologia2.org/Ediciones/007/index.php?file=Orientaciones/Inconsistencia-y-equivoco.html
  4. Laurent, E., El reverso de la biopolítica, Buenos Aires, Grama, 2016, p. 246.
  5. Ibid, p. 250.
  6. Lacan J., El Seminario, Libro 21, Los no incautos yerran, lección del 19 de marzo de 1974, inédito.
  7. Como ha narrado hace poco E. Berenguer ("Del Hadith al tuit. Fundamentalismos identitarios y violencia"), los autores del atentado en Barcelona renegaban de sus padres pero la madre salía impune. No es infrecuente tampoco encontrar en los sujetos que acuden a la consulta un odio más o menos difuso hacia el padre mientras que la madre aparece como alguien que no se pronuncia o que, si lo hace, es inapelable.
  8. Ver al respecto Deleuze,G., Conversaciones 1972-1990, Edición electrónica de www.philosophis.cl/ Escuela de Filosofía Universidad ARCIS., p. 143-154.
  9. Caroz G., "Momentos de crisis", mayo de 2015, http://ampblog2006.blogspot.pe/2015/05/momentos-de-crisis-por-gil-caroz.html
  10. Miller J.-A., Todo el mundo es loco, Buenos Aires, Paidós, 2015, p.11-16.
  11. Miller J.-A., "En dirección a la adolescencia", 2015, http://elpsicoanalisis.elp.org.es/numero-28/en-direccion-a-la-adolescencia/
  12. Ibíd.
  13. C.f. ibíd
  14. Laurent, E., "El traumatismo del final de la política de las identidades", 2017, http://identidades.jornadaselp.com/textos-y-bibliografia/texto-de-orientacion/el-traumatismo-del-final-de-la-politica-de-las-identidades
  15. Es el caso, por ejemplo, de las manifestaciones de #Niunamenos, que ha adquirido el estatuto de una marca mundial. O, también, el de los llamados "tuitazos", en los que se establece que, al lado de un hashtag, un determinado día y durante unas pocas horas, la gente deberá expresarse libremente acerca de cierto tema controvertido.
  16. Berenguer, E., "Del Hadith al tuit. Fundamentalismos identitarios y violencia", 2017, http://identidades.jornadaselp.com/textos-y-bibliografia/texto-de-orientacion/del-hadith-al-tuit-fundamentalismos-identitarios-y-violencia/
  17. Miller, J.-A., 13 clases sobre El hombre de los lobos, Buenos Aires, UNSAM, 2010, p.60.
  18. Miller, J.-A., "Enfants violents", intervention de clôture de la 4e Journée d'étude de l'Institut psychoanalytique de l'Enfant, le 18 mars 2017, https://www.apreslenfance.com/?wysija-page=1&controller=email&action=view&email_id=169&wysijap=subscriptions
  19. Laurent, E., El reverso de la biopolítica, op. cit., p. 267.