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CONVERSACIONES
Un trabajo en red
Elida Ganoza, Directora de la NEL-Lima

Quiero agradecer a Marcela Almanza, presidenta de la NEL, a su vicepresidenta Raquel Cors y al Comité Ejecutivo de la NEL en pleno, por esta invitación a participar en la primera escansión de la apuesta por sostener nuestro deseo de Escuela que se pone en marcha hoy en un encuentro en red sin precedentes y que dará lugar a la Conversación permanente de la Escuela.

Es un desafío empezar a bordear, con otros, esta coyuntura actual que tiene incidencias en la subjetividad, en la práctica analítica y en la vida de Escuela.

También agradecer a los miembros y asociados de la NEL-Lima, que sin ellos no sería posible esta presentación; que ante el aislamiento social decretado por las estrategias sanitarias y gubernamentales, no dudaron en acudir a la cita y nos reunimos virtualmente por primera vez un 25 de marzo para conversar, intercambiar experiencias, compartir sentimientos frente a este acontecimiento inédito que trastoca nuestra cotidianidad, perturba nuestro quehacer analítico y nos confina en nuestras casas impidiendo el fluir de nuestros lazos por la amenaza permanente del contagio, la enfermedad y la posibilidad de la muerte. Amenazada la vida, el futuro de nuestra existencia, la relación de los cuerpos, las manifestaciones de afecto corporal, el lazo asociativo, se presentifica la pulsión de muerte y este encuentro subjetivo nos permitió desplegar el instante de la mirada y empezar a elaborar lo que estaba en juego.

¿Cómo suscitar una presencia viva, un deseo vivificado en estos tiempos de desamparo en que los cuerpos son afectados y los lazos distanciados?

El resultado de este primer encuentro fue la vivificación del affectio societatis entre los colegas, muy valioso en estos días del virus intrusivo e indeseado.

Ni el activismo que vele o borre el tiempo de la elaboración, ni la pasividad que nos sume en un confinamiento subjetivo, impedirá autorizarnos a tratar de esforzarnos a lograr un equilibrio al respecto; tarea que no es de uno solo, ni de un directorio, sino de quienes, libidinalmente consentimos a enlazarnos en un trabajo de transferencia, dando cuerpo a la Escuela.

Es una vivencia que se enriquece cada miércoles en que nos conectamos para llevar a cabo nuestras conversaciones de Noches de Escuela, de Biblioteca y del funcionamiento de la sede.

Se manifestó la necesidad de darnos un espacio subjetivo, un tiempo de pausa, para que cada uno pueda acomodarse a eso real que nos azota, respetando los modos absolutamente singulares de arreglarnos con lo insoportable, para provocar así un desplazamiento que provoque y despierte, para luego pasar a la invención de algo.

Estar advertidos del mandato superyoico que puede llevarnos a tomar decisiones apresuradas que precipiten las acciones, siendo bienvenidas las opiniones e invenciones singulares.

Ir construyendo espacios, retomando otros, inventando nuevos modos de hacer lugar al discurso analítico, acercándolo a la ciudad de una manera amable.

La práctica analítica ha sido atravesada por este real que no es el real del psicoanálisis, que impide llevar los cuerpos a sesión, el del analizante y el del propio analista.

En este estado de excepción se toman medidas excepcionales, en este momento el psicoanalista lacaniano se sirve de lo tecnológico para hacer sesiones. Estando advertidos en no naturalizar la situación, ni aggiornarnos con lo virtual. Tener en cuenta que es temporal, no es para siempre ni vale para todos.

La presencia del analista, la presencia de los cuerpos que incluye el goce, la resonancia de la palabra, el acto del analista no se puede poner entre paréntesis y, el pensar que todo es posible, es la negación de lo real. En el trabajo analítico virtual la orientación a lo real sigue siendo la misma, a pesar de los límites, preservando el lugar del analista y su ética.

Nuestra apuesta sigue siendo por la vigencia del psicoanálisis, sostener la libido por el trabajo de Escuela con la formación del analista, aún en situaciones tan adversas como las que nos está tocando vivir.