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La Escuela del pase aloja un real sin ley [1]
Edna Gómez Murillo (NEL-CdMx)

Aparece en mis reflexiones una idea que se toma del trabajo desarrollado por Lacan en diferentes momentos de su enseñanza (Kant con Sade y Seminarios 7 y 14) al respecto del llamado que hace Sade en su Filosofía en el tocador enunciado así: "Francés, un esfuerzo más si quieres ser republicano" y que luego Miller retoma en su trabajo La doctrina secreta de Lacan sobre la Escuela, transformándolo en "Analistas un esfuerzo más, un esfuerzo más de poesía, un esfuerzo más por ser realistas y hacer lo imposible", a partir de éste recorrido digo: un esfuerzo más para ser ateos y buscar la causa en las márgenes de lo más humano y lo más inhumano propio, que es en los linderos, en las entrelíneas, que se produce un saber útil para andar, caminar entre los discursos y leer en ellos otras lógicas.

Freud buscó causas, que si bien se encaminaron a la razón, al sentido, a la ciencia, inevitablemente le llevaron también desde esos instantes primeros como en el Esquice, al avanzar sobre la génesis de la compulsión histérica, a la pregunta ¿Cuál es la fuerza que mueve todo esto? Develaba así su intuición sobre aquello que estaba más allá de las neuronas, que de por sí ya habían sido su constructo lógico de ese momento. Freud ampliaba su propio campo para hacerse de recursos teóricos que le permitieran alcanzar un saber consistente, hasta el punto en que esa ciencia se convirtió en otra cosa, sobre todo cuando él mismo se implicó profundamente desde sus propios procesos psíquicos, desde sus sueños. La naturaleza de ese otro saber fue dejando al descubierto una causa que denominó más allá del principio del placer, que competía con la figuración del cumplimiento de deseo.

En lo que ocurría entre ese analizante solo y su inconsciente había algo que él llamó el apremio de la vida, el ananké, el apremio objetivo, la necesidad, pero sobre todo, eso que hacía frente a su narcisismo humano provocándolo a salir de la inercia: acaso eso que tiene la cualidad del real que hoy nos hace dar un salto al otro lado de la banda de moebuis repentinamente, abruptamente, lo que nos lleva a tratar de tomarnos de nuestros objetos tradicionales o bien, rasguñar un poco del objeto que es causa. Tomo algo del trabajo de Miquel Bassols en su brillante y encauzadora conferencia del día de ayer denominada Distanciamiento social-acercamiento subjetivo: dice "distancia social es un eufemismo … para no hablar de la insoportable proximidad de los cuerpos". Este real ha perturbado la distancia subjetiva que mantenía en cierta calma al mundo, hoy lo que ha quedado fuera del orden simbólico y del registro imaginario, nos hace vivir un nuevo insoportable. Los propios analistas de la orientación lacaniana nos hemos quedado sin palabras por un instante y parece que es la posición analizante, la de la pregunta por la causa, la que nos sacará de las filas que se asemejan a aquellas de muchos judíos dirigiéndose a la "solución final", otro eufemismo.

La Escuela del pase es la Escuela de la Causa: no se sabe, se busca la causa en los análisis de cada uno, en la posición analizante se deja de buscar la razón, el sentido, para ir detrás de aquello que ha causado la singularidad. No fue nunca la biología, como no lo es ahora el virus en su composición genómica, molecular, lo que produzca o no del analista, sino las formas en que eso será elevado al lugar causa… si esos derroteros toma el acto analizante de los seres hablantes que conformamos la Escuela, para hacer que en ella opere: la escansión del tiempo, más acorde con las escansiones que va introduciendo este real, el encuentro posible de los cuerpos con sus goces, el paso de la angustia a una expectación y al ansia de las presencias, y el deseo de saber.

La Escuela del pase es la Escuela de analizantes que están ahí no por haber comprendido ni para un día comprender, sino para extraer de sus historias sus objetos, las lógicas de sus propias curas y volver a quedar, de otra forma, ante sus nuevas preguntas por la causa luego de un pase. La teoría de la formación que la Escuela dispensa, dice Lacan en Exhorto a la Escuela, "está ausente en el momento en que no haría falta, que es en el momento en que se resuelve un psicoanálisis". El pase es un consentimiento a poner el cuerpo llamado AE en público –público que es preciso también con sus cuerpos, y al que dirá los avatares y éxitos de un hablanteser cuyo esfuerzo analizante produce restos de saber que se ponen al servicio de la Escuela.

La Escuela del pase aloja un real sin ley… en la medida en que siga habiendo analizantes.

NOTAS

  1. Escrito a publicarse en Glifos Revista Virtual de la NEL Ciudad de México, Número Especial. http://www.nel-mexico.org/index.php?sec=GLIFOS&file=GLIFOS.html