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Hacia un nuevo lazo
Jaime Castro

Invierto el orden de los enunciados propuestos para esta conversación para decir, en primer lugar, que es a partir de lo más vivo de cada uno como intentamos orientar-nos ante las consecuencias de la virtualidad en la experiencia de Escuela.  Es lo vivo, singular, la materia de la que está hecho el deseo del analista y el deseo de Escuela. Es con el deseo de cada uno enlazado al deseo de otros como enfrentamos las consecuencias de la virtualidad en la vida de Escuela.

El deseo del analista se produce en un análisis, está hecho a partir de lo que se decanta de las marcas de goce que han dejado huella en el cuerpo.

El deseo del analista no es puro ni neutral. ¿Deseo de qué? Deseo de alojar, de ubicar, de bordear, de dignificar la máxima diferencia, lo incomparable de cada uno “en un mundo que hace todo lo posible, continuamente, por convertirte en todos los demás”.[1] También es deseo de pasar la posta a otros para contagiarlos del virus del psicoanálisis. Deseo inhumano que intenta tocar esa dimensión real opaca al sentido y que compromete al cuerpo que se goza.

El deseo del analista no es ideal, ni imperturbable, ni tampoco acabado, ni aséptico a lo real contingente de la vida ni de la época. De ahí la necesidad lógica del control, el cartel y de la experiencia de Escuela como espacios de formación permanente. Como operador en la práctica, es con el deseo del analista como se enfrenta cada vez el real que trae cada sujeto al analista.

Esta pandemia toca la vida de cada uno de forma de forma singular. Los lazos, el tiempo y el espacio cotidianos se volvieron otros con el confinamiento. El cuerpo propio y el cuerpo del otro se volvieron potencialmente contagiosos, con lo cual nos enfrentamos a un modo inédito de la No relación sexual.

¿Permanece imperturbable el deseo del analista ante, por ejemplo, el desplome de la economía que sin duda también afecta su economía personal? 

Somos herederos del vivo deseo de Freud, que lo llevó a inventar el virus del psicoanálisis, del vivo deseo de Lacan que lo renovó. ¿Acaso no nos unimos a ese deseo hace 20 años cuando se fundó la NEL?

Es con eso vivo como intentamos orientar y orientarnos en la Escuela, ese instrumento creado por Lacan para la existencia del psicoanálisis y para alojar el estilo de cada uno ante las formas que tome el malestar en la cultura.  En Cali proseguimos contagiándonos, manteniendo el anudamiento entre las Reuniones del Directorio, las Noches de Escuela, el seminario de la NEL y las actividades de extensión. La pregunta ¿por qué volver al pase en este momento? nos orienta a trabajar sobre la articulación entre la política y la clínica psicoanalítica en este banquete analítico en el que decidimos participar.

Proseguimos el trabajo haciendo el mejor uso posible de los medios tecnológicos, manteniendo la reserva de no engolosinarnos demasiado y quedarnos en esta Trinchera Infinita del Internet en la que estamos “zoom-mergidos”, y recordar, así,  la vitalidad que se transmite con la presencia de los cuerpos.

NOTAS

  1. Edward Cummings.