NOVEDADES EDITORIALES
Bitácora Lacaniana
Bitácora Lacaniana
Factor @
a-ritmo propio
Cuadernos del INES N°14
Seminarios Jacques-Alain Miller en Caracas y Bogotá
Lacan Cotidiano la movida Zadig Radio Lacan Latigo Infancia y Juventud
CONVERSACIONES
La NEL hacia un nuevo lazo
Zindy Valencia

La masificación del uso de la virtualidad a partir de la contingencia salubre ha traído sus alegrías. Por ejemplo, muchos de nosotros hemos podido escuchar de la vida de Escuela de otras Escuelas de la AMP y participar de actividades a las que, por ser presenciales en otro tiempo, era imposible asistir. Aunque hay que decir que a algunos de nosotros nos ha vuelto consumidores del psicoanálisis.

En el consultorio se escucha mucho cierta satisfacción que introdujo la cuarentena a través de la pausa forzada que nadie sabía que necesitaba. Fue una bocanada de aire para varios, que confiesan haber podido terminar cosas que tenían pendientes y que postergaban por no considerarlas de vital importancia. Resulta que esos asuntos ínfimos, desvalorizados, les devolvieron la vitalidad que el encierro había mermado.

En la Escuela pareciera haber pasado algo, quizá, similar. A partir de algunas conversaciones, escucho también el alivio de una pausa. Me testimonian –algunos– cierta sensación de agotamiento con los temas que estudiamos hacia los congresos, jornadas y encuentros. Antes de que surgiera la posibilidad de que los carteles hacia los eventos no sean necesariamente fulgurantes, se abría un tema, se investigaba intensamente y luego se cerraba todo para comenzar el siguiente. Y aunque nadie nunca nos dice que los carteles se cierran con el evento, pareciera funcionar un automanton en donde, con el inicio de otra cosa se siente el cierre de lo anterior.

Así como los sujetos a los que he escuchado, cuyos proyectos fueron postergados por no considerarlos de vital importancia, quizá también a los carteles los hemos descuidado un poquito; y sin embargo han sido esos carteles los que, además de las transmisiones de la NEL, nos han mantenido de igual manera enlazados a un trabajo. A veces pareciera que se le da al cartel el tiempo que a uno le resta; al menos algo de eso sentí en los carteles de los que participé y de aquellos que sé que nunca se conformaron por un desacuerdo en los tiempos.

En la NEL ya veníamos usando la virtualidad para encontrarnos. Lo novedoso ha sido poder encontrarnos con otras Escuelas –más allá de los eventos–; pero ¿acaso eso quiere decir que se ha llevado la experiencia de Escuela a las salas de Zoom? El cartel, por otra parte, incluye algo de lo insoportable del trabajo con otros; incluye también un lazo que se sostiene por un tiempo, no es solamente una sala virtual que se abre por dos horas y luego se cierra. El cartel ha logrado sostener aquel lazo de trabajo que para mí hace algo de la experiencia de Escuela, una experiencia que se separa de la escucha pasiva y se deja avivar por su centro vacío, a veces insoportable, pero alrededor del cual se va orientando un deseo que no se sabía.