NOVEDADES EDITORIALES
Bitácora Lacaniana
Bitácora Lacaniana
Factor @
a-ritmo propio
Cuadernos del INES N°14
Seminarios Jacques-Alain Miller en Caracas y Bogotá
Lacan Cotidiano la movida Zadig Radio Lacan Latigo Infancia y Juventud
CONVERSACIONES
Molestarnos las defensas
Carlos Márquez - NEL-Bogotá

En el Seminario 24 Lacan nos dice que el inconsciente se trata de que en suma uno habla solo, diciendo siempre la misma y única cosa, salvo que se abra a dialogar con un psicoanalista. Es por esta salvedad que nos molestamos en molestarnos los unos a los otros, para ver si de entre nosotros salen algunos que merezcan llevar ese nombre, que sean capaces de darle a su prójimo la posibilidad de decir otra cosa, o si eso no se puede, al menos de reírse de la cacofonía que lo parasita.

Así como no hay relativismo de los discursos, y según Lacan la verdrängung significa que el discurso del amo es el más imposible, tampoco hay para nosotros relativismo de las instituciones analíticas, no participan todas por igual de lo que el psicoanálisis tiene para ofrecer en esta época. Lo que las Escuelas de la AMP vehiculan, es una experiencia del psicoanálisis que, para decirlo con suavidad, es de una mejor calidad. Pues si el discurso del amo alcanza lo real por ser el más mentiroso, el discurso psicoanalítico no lo alcanza por ser el más verdadero, sino encontrando el límite de lo verdadero, cuando opta por un algoritmo que lleva al inconsciente hasta su exhaución.

Este hecho hay que demostrarlo y hacerlo resonar por el tejido social, para que se sepa que el discurso analítico no es mejor porque cuidemos obsesivamente las reglas de abstinencia, ni porque los mejores de entre nosotros sean los que estudiaron más o los más lúcidos, sino porque son aquellos que no ceden en su desafío a sus propios inconscientes, en confrontarse con su real.

Este “nosotros”, como lo articula Miller en “la doctrina secreta…”, debe ser una “ficción operatoria” que forme un pensamiento en común, que nos despierte del sueño de que el conjunto de los colegas que nos simpatizan es la verdadera Escuela, cuando representa para cada uno su verdad mentirosa, esa defensa más allá de la cual existe la Escuela en cuanto que diferencia absoluta y acontecimiento traumático.

El nuevo lazo que plantea este momento de la Escuela pasa por la articulación de ese “nosotros” en un nuevo funcionamiento institucional y de gestión, que ocupa el lugar de un saber en el lugar de la verdad, para servir de soporte a lo real de la causa. En esta inversión de la masa freudiana, donde cada uno sacrifica su uno en función de un único uno, es el testimonio de la relación de alguien con su Uno-solo y del agujero que allí se abre, lo que sirve como cemento. En cuanto la comunidad es de experiencia y consiente a encarnar este agujero, puede aspirar a sobreponerse a la babel de los pequeños narcisismos y localismos que la parasitan.

¿Queremos que el psicoanálisis, al que aspira cada uno de nosotros, el mejor que hay, exista en este vasto territorio que abarca del Río Bravo a la Patagonia? Es una pregunta sobre la que debemos ser intransigentes, en la cual el deseo de cada uno puede forjarse como una voluntad. Con esa pregunta podemos molestarnos unos a otros, con la camaradería de los que comparten una doctrina secreta.