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Algo que empuja
María Hortensia Cárdenas, AME

¿Qué tipo de responsabilidad específica han de tener los AME en demostrar la formación? Las Noches de Garantía han ido mostrando el entrecruzamiento entre “las patas sociales y las alas analíticas” de la Garantía. ¿Qué garantiza la garantía? Si la garantía se asienta sobre el S(A/) tachado, entonces no hay garantía ultima pero hay formas de hacer existir de forma tachada una garantía para el psicoanálisis. Esa es la apuesta. Aquí es donde ubico la pregunta al AME de esta noche: ¿Tienen las curas que se conducen el pase en la perspectiva?

El pase está pensado para la Escuela y para el psicoanálisis. La “Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela” está en nuestros estatutos. Hemos tenido el cuidado en el Consejo de volver a precisar que la Proposición orienta la política de la Escuela. En este momento nuevo, como el año cero para la NEL, el pase vuelve a ser una proposición a la que tenemos que responder. La Escuela es la experiencia de estar-en-análisis.

El pase supone la existencia de hecho de analistas y de analizantes que consienten en pasar por la experiencia analítica y poner a prueba su conclusión. La pregunta de qué es un analista coloca el saber en una zona en la que cada uno entra, uno por uno, en soledad y sin ambages políticos. En tal sentido, si la orientación es por el pase, la experiencia de un análisis tendría siempre en el horizonte llegar a un final conclusivo. ¿Es un ideal? ‒ me pregunto‒ cuando sabemos de los esfuerzos implicados, el tiempo prolongado, el sujeto que difiere…

El pase es equivalente a una demostración. Concebir así al pase hace que el pase sea solidario con la práctica psicoanalítica. No es un suplemento puesto en reserva y que se puede obviar sino que es inseparable, es consustancial a la idea que Lacan nos transmitió del psicoanálisis en la Escuela y la existencia del analista. La demostración no es para uno solo, es para la comunidad de la Escuela, por eso es que hay Escuela. (cf. JAM “Intervención sobre el mutualismo”). No habría razón de Escuela si no se producen analistas que asuman la transmisión de la causa del psicoanálisis en la que demuestren, de manera singular, la relación entre el saber y el goce a al que han arribado.

De la demanda de análisis a la demanda del pase hay todo un recorrido y diferencias. El recorrido produce un efecto de formación y tiene una conclusión en algunos casos. Miller discute lo que está puesto en juego en lo real en la experiencia analítica (“El ser y el Uno”, 02/02/2011). Hemos considerado que la experiencia de un análisis produce efectos de curación y de formación. Sin embargo, estos efectos tienen consecuencias que convergen sobre el fantasma del analizante que conduciría a producirse la caída de la garantía del fantasma. Pero, hay que dar un paso más. “Lacan consideraba que estos efectos no cristalizan ni en la curación ni en la formación, sino en lo que llamaba pase, con el que designaba el franqueamiento de un estancamiento constitutivo del sujeto…”. Del atravesamiento del fantasma, y con la última enseñanza de Lacan, sabemos que hay que dar otro paso más, hacia la pura reiteración del Uno de goce que Lacan llama sinthome.

La perspectiva del sinthome es lo que orienta las curas que conducimos hoy, la experiencia misma del análisis. Como decía, hay que dar un paso más, si es que ocurre que hay algo que empuja: la urgencia que causa el trabajo analítico. No es la urgencia solamente de la prisa como señala Miller (Sutilezas analíticas, p. 130). También es el análisis y la urgencia anudados como medio de satisfacción urgente. La urgencia en el recorrido del tramo final es una orientación. Se da en algunos casos, no en todos, y es ahí donde el analista se pone a prueba como consecuencia de su propia formación. Es la urgencia del parlêtre que empuja a algo más.

Retomo aquí la enseñanza del primer testimonio del pase de Raquel Cors cuando dice: “La presencia del analista, con su persistencia en la urgencia precipitó la buena salida. Más allá del pavor que me había provocado durante los dos últimos años confrontarme al final de los finales; esta vez, en vez, me causaba al deseo. En cada sesión el analista me empujaba sin soltarme, confirmando mi decisión con un Sí, es la lógica del apuro para llegar a esta conclusión.”

Para terminar quisiera introducir acá algo que me ha estado dando vueltas mientras escribía estas reflexiones. En la Gran Conversación de la Escuela Una (París, abril 2010) Jacques-Alain Miller dijo algo que en ese momento desconcertó un poco a todos lo que estuvimos, dijo: “El pase no es el todo del psicoanálisis. Hay análisis que terminan muy bien sin hacer el procedimiento. Hay análisis bien terminados que no dan lugar a nominaciones. Se necesita una cierta contingencia que permite una nominación. No debemos hacer del pase el alfa y el omega del psicoanálisis.” Y propuso, a modo de conclusión, conservar al pase en su carácter de plato exquisito y “no hacer el Mc Donald’s del pase”.

¿Cómo interpretamos el momento en el que nos encontramos en la NEL con respecto del pase?

Octubre 8, 2020