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Breve escrito para una conversación
Susana Dicker (NEL-Guatemala)

Por el Consejo Federativo de la NEL

En tanto conmueve nuestra vida ordinaria, como ciudadanos y como analistas, en nuestra práctica y en nuestra vida institucional, la situación crítica que nos atraviesa hoy concierne a nuestra conversación, como miembros y asociados que apostamos por el psicoanálisis y su transmisión en la Escuela.

De allí que hoy nos preguntemos por un punto vivo en el ejercicio de nuestras funciones y en la responsabilidad que asumimos al interior de la Escuela. En mi caso, como Consejera, como parte de un Consejo que acompaña la vida de la misma pero que, fundamentalmente, vela por los principios analíticos, que son los pilares de su existencia.

El ejercicio de este Consejo, en momentos en que nos encuentra esta intrusión de un virus en nuestras vidas y en la de la Escuela, tiene un particular énfasis pues coincide con un tiempo de muchos replanteos a nivel de la estructura en la que está funcionando la Escuela, en sus órganos directivos pero, fundamentalmente, en lo que para nosotros constituye la autoridad analítica. De allí que, si puedo hablar de un punto vivo, tanto en mi función como en la del Consejo mismo, es haber podido avanzar en la elaboración de lo que es la Escuela del Pase y el esclarecimiento de la causa analítica.

En ese sentido, esta crisis sanitaria, más allá de que nos toca a cada uno, uno por uno, no ha desviado ni ha detenido el trabajo del Consejo. Por el contrario, en tanto se trata de un real al que no tenemos otra opción que consentir, que darle un lugar en la realidad de la vida de nuestra Escuela, nos impone la necesidad de ir más allá de un sentimiento y una angustia "catastrófica"- como en algún momento leímos en Freud- y alojarlo al interior de una conversación entre los consejeros, así como lo estamos haciendo hoy entre miembros y asociados. Tampoco ha modificado el estilo de trabajo de sus integrantes, caracterizado por la confianza y la conversación, la escucha de diferentes posiciones en procura de ir anudando distintos aspectos de la política de la Escuela.

Estos días, más que nunca, hemos escuchado de boca de nuestros analistas la distinción entre el tiempo cronológico y el tiempo lógico. Y, al interior del Consejo, por la responsabilidad que nos concierne, por la tarea en la que estamos involucrados particularmente desde el año pasado, hemos necesitado negociar entre ambos tiempos. Esto ha potenciado nuestra función éxtima y, al mismo tiempo, de enlace con las sedes y delegaciones, con los miembros y asociados; una función que nos exige no descuidar la comunicación de lo que estamos haciendo como consejeros, que la Escuela pueda conocer sobre ello y, al mismo tiempo, nosotros también conocer qué quiere la NEL. Y un puente ha sido y seguirá siendo la confección de los boletines, una tarea de la que nos hicimos responsables tres miembros pero que ha sido acompañada y nutrida por la participación de todos los consejeros.

Y esto es posible porque hemos alimentado una transferencia de trabajo en un momento crucial, dominado por el aislamiento. Miller[1] lo dice así: La transferencia de trabajo se hace para los otros, incluso para los que no están allí (…) Se trata de saber qué se hace con el S(A/). Y la vía que encuentra es: "la causa analítica (en tanto) es un lazo indisoluble". Esto hace que la inducción al trabajo en una Escuela de Psicoanálisis sea eso y no una identificación. De allí que podamos hablar de un punto vivo en lo que nos concierne.

Me extiendo unas líneas más, pero no quisiera concluir sin citar a dos de nuestros analistas que nos acompañan siempre en nuestros discernimientos sobre la Escuela. Uno, M Bassols,[2] cuando dice: "la Escuela asume un valor mucho más precioso como lugar en el que un vínculo- nada de hecho ideal- puede sin embargo producirse y mantenerse a pesar de, e incluso gracias a las radicales diferencias que separan a uno del otro. Una frase parece resumir la apuesta en su sentido más pragmático: "No a la segregación. Sí a la conversación"

El otro, E Laurent[3] cuando dice: "… la propuesta de llevar el psicoanálisis a la política es llevar a ese campo la ética de la identificación desegregativa. Requiere de un especial arte, pero necesita primero tener una idea clara del fundamento de nuestra ética, para poder abordar la nueva tarea que se nos propone. No habría política del psicoanálisis si no hubiera Escuela."

NOTAS

  1. Miller, J.-A: El banquete de los analistas, Paidós, Argentina 2011, p 177
  2. Bassols, M: Carta a los miembros de los Consejos de la AMP, febrero 2018
  3. LAURENT, É: "Política del pase e identificación desegregativa", Conferencia dictada en el marco del "Curso-Seminario: La Escuela-Sujeto en la perspectiva de la enseñanza" organizado por la EBP, Rio de Janeiro, 22 de noviembre de 2018.