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Consentir a la cifra irónica
Mayra de Hanze - AME

El que el analista se autorice por sí mismo no excluye que la Escuela garantice que un psicoanalista depende de su formación. Ella lo puede hacer por propia iniciativa.

Se delega el título de AME, o analista miembro de la Escuela, constituido simplemente por el hecho de que la Escuela lo reconoce como psicoanalista que ha dado pruebas de serlo.

Esto es lo que constituye la garantía proveniente de la Escuela y la iniciativa le corresponde a la Escuela. [1]

Seis años después dirá Lacan que: El analista que se autorizó por sí mismo, poco le importa una garantía que mi Escuela le da sin duda bajo la cifra irónica de AME. No es con eso con lo que él opera. [2]

Es lo que había leído, sin detenimiento, sobre ese título que reconoce la Escuela a propósito de los textos institucionales que por diferentes intereses, el cartel en el acta de fundación y su elisión en la proposición del 67 sobre el psicoanalista que requiere la Escuela.

Dicho esto, cuando recibo este nombramiento, se produce un auténtico desconcierto.  ¿De dónde había salido aquello?  ¿Qué pruebas había dado? Resultaba inquietante formar parte de una sociedad homónima y más inquietante no saber qué esperaba la Escuela del funcionamiento de la cifra irónica. Había muchas preguntas y ninguna respuesta.

 

Efectos de formación

El malestar me lleva prontamente a solicitar controles con el analista, ahí el desasosiego fue expresado como la pérdida de entusiasmo y el saber drenado de alegría.

Se hace presente el peso de la cifra irónica, ¿qué había que hacer con esa titulación? La intervención del control permite cernir que no se trataba de instalarse en una operatividad o una pragmática. La iniciativa de la Escuela había tenido una resonancia interpretativa, algo ella había visto, algo había oído que había dejado caer de mi lado sin poder abrochar. No se trataba entonces de iniciar un activismo, el desajuste lógico-temporal apertura la vía del consentimiento.

Pero en el psicoanálisis, ¿cuál es la instancia que está en condiciones de reconocer algo?

No es seguro que un sujeto que dice algo crea lo que dice. Incluso puede decir algo para ver si se le cree, mientras que por otro lado se reserva su consentimiento.

¿Cómo operaría el consentimiento? Puesto que en el rechazo mismo hay consentimiento de otra cosa.

Si el significante consentimiento aparece, se debe a que es convocado en el lugar donde tiene cabida formular un sí al significante amo.

Así he de reconocer la instancia del consentimiento en el hacerse, propio de la pulsión, aun si esa pulsión, se articula con un sujeto acéfalo, para ir aún más lejos, diré que el consentimiento tiene su lugar en la relación misma con el goce y esta posición funda una ética que se articula con la causa del deseo. [3]

Ahora puedo leer:

Que un psicoanalista no pide ser reconocido por el Estado, pero calificar al analista como miembro de la Escuela, es el sesgo por el cual nuestro grupo analítico se hace representar en el discurso del amo en tanto que ese grupo se constituyó como una asociación legal, regida por la ley de 1901 y distinguida hace algunos años con el título de “utilidad pública” por el gobierno. Por lo tanto, no es “Sin garantía del Gobierno”. [4]

De tal manera que si el discurso del analista se somete al discurso del amo, es para subvertirlo, para contrariarlo, descompletándolo, para introducir el psicoanálisis a la política, lo que quiere decir tener un fundamento claro de nuestra ética, ética que asienta sus patas en el inconsciente, en el goce y en lo que de verdad tiene el síntoma.

Ahora consiento a releer:

Que Lacan con la Proposición del 67 intentó una conjunción completamente inédita entre lo analítico y lo institucional.

De modo irónico la cifra con la que me inscribía en la comunidad de homónimos, había dejado la pena negra*, en la medida en que consentía que iría  a formar parte de una comunidad que incluía el exilio de toda representación.

Posiblemente la Escuela había leído lo que con entusiasmo he mostrado en la apuesta por el trabajo en el cartel como el lugar en el que a partir de los textos de Freud, Lacan, Miller y otros, se logran construcciones desde la enunciación.

El interés permanente por la práctica del control, como el ejercicio que está aún por decirse un poco más, para que el control no tapone el hiato que hay entre estructura y contingencia. [5]

Y sin duda la recuperación de un alegre saber en una comunidad de puras identificaciones desegregativas que hace posible leer lo singular en cada estilo.

Julio 9 de 2020

NOTAS

  1. J. Lacan. Proposición del 9 de octubre de 1967 Sobre el psicoanalista de la Escuela, Otros escritos, Paidós, Argentina, 2012.
  2. Ibíd. Nota italiana
  3. J.-A. Miller. Causa y consentimiento, capítulo VII, Paidós, Argentina, 2019.
  4. J.-A. Miller. Cuestiones de Escuela: acerca de la garantía, 21/01/2017, online.
  5. J.-A. Miller. Sutilezas analíticas, capítulo I, Paidós, Buenos Aires, 2011.

*  Romance de la pena negra. Federico García Lorca, Revista Occidental, Madrid, 1928.