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viernes 20 de marzo de 2026

Seminario de Investigación sobre la Práctica Analítica - SIPA

Análisis que duran

¿Qué de la orientación por lo real de la experiencia analítica tiene como consecuencia que un análisis dure?

Comisión integrada por: Luisa Aragón, Laura Arciniegas, Paola Cornu, Paula Del Cioppo, María Cristina Giraldo y Mackling Limache.

La orientación por lo real implica la experiencia analizante de los modos de goce: las respuestas de lo real que causan al analizante a preguntarse por eso que insiste en su queja del síntoma, o por la inercia que hace legible en la construcción de su fantasma, al forzar con su división subjetiva su complacencia con el mismo. La manera como el practicante hace el par con el analizante en la puesta en forma de su demanda, en aislar el significante de la transferencia, en situar el objeto de su angustia, o el Otro al cual le ha dado consistencia con su ficción fantasmática. Lacan en su última enseñanza tiene la brújula del síntoma como respuesta de la existencia, en la perspectiva del Hay de lo Uno.

El Seminario de Investigación sobre la Práctica Analítica, SIPA, invita a los practicantes que hemos elegido formarnos en la Escuela a dar cuenta, en la construcción de un caso: ¿de qué manera el analista puede demostrar en su acto su deseo de analista? Este deseo implica “…no retroceder ante la estructura de ficción de un análisis”,[1] lo que significa, entre otras, que el peso ya no recae en la pregunta por descifrar el sentido, sino por el modo en que se satisface. Cuestión central en un análisis que dura, porque hace pasar la experiencia de análisis de los efectos terapéuticos a los analíticos, y da cuenta de cómo el núcleo de lo real en la experiencia analítica agujerea el saber tanto del analista como del analizante.

Si se trata de la articulación entre ficción y goce, se requiere que el analista muestre su manera de adentrarse en el régimen de la repetición en la experiencia analítica de la que da cuenta en la construcción del caso: ¿cómo opera con el fantasma, con el objeto a, con el síntoma, con la demanda bajo transferencia, con el modo de goce del analizante, con los trozos de real que irrumpen haciendo inconsistir las ficciones fantasmáticas?, ¿qué puede hacer legible al respecto en la lógica del tratamiento?, ¿cómo hace el par con las formas de arreglo singulares del analizante con su incurable?

Jacques-Alain Miller nos orienta al respecto en Sutilezas analíticas: “Luchar con el análisis en la medida en que dura es otra cosa. Me decía en mis reflexiones: Yo aguanto, pero la cosa es saber cómo. Reflexiono, pues, sobre el tema, y tengo a Lacan como compañero, a quién interrogo. Como Dante toma la mano de Virgilio, como Lacan mismo toma la mano de Joyce para que lo guíe en el síntoma, es esa mano la que encuentro para orientarme en esta selva oscura que es el análisis que dura”.[2]

La mano que tomamos hoy en este Seminario de Investigación sobre la Práctica Analítica, SIPA, plantea para la Escuela cómo cada analista juega la partida en el dispositivo analítico con las respuestas de lo real, del modo de goce de cada analizante sobre el cual operamos, ¿de qué manera?, y con sus formas de arreglo orientados por el sinthome como lo más singular en él. Cómo un analista puede demostrar que su práctica apunta al corte, a localizar, a constatar, a in-traducir y a nominar, para lo cual tomamos la orientación de Lacan en El Seminario 22, RSI, para dar cuenta de cómo el analista logra hacer legible en la conversación clínica la lógica de la experiencia analítica.

NOTAS

  1. Miller, J.-A., Sutilezas analíticas (2008-2009), Paidós, Buenos Aires, 2011, p. 20.
  2. Ibid, p. 115.